4 min de lectura
Primero las plazas
El catálogo orientativo mostrado llega hasta 14 pasajeros. Para grupos mayores, el proveedor debe revisar si dispone de una aeronave de mayor capacidad o una solución coordinada; no se promete modelo ni precio antes de esa revisión.
Un detalle que sorprende: subir de categoría por comodidad, con el mismo grupo, no cambia el precio por persona tanto como parece, porque lo que se divide es el coste total del avión.
Después la autonomía
Cada aeronave tiene límites de autonomía y performance que cambian con pasajeros, equipaje, combustible, aeropuerto y meteorología. Si hace falta una escala técnica, el operador confirma su lugar, duración y condiciones antes del vuelo.
Y luego lo que se nota a bordo
- Altura de cabina: si el vuelo pasa de dos horas, poder ponerse de pie cambia el viaje.
- Baño: no todas las categorías ligeras lo llevan cerrado.
- Auxiliar de vuelo: a partir de la categoría pesada, y en las demás bajo petición.
- Wifi: depende de la aeronave concreta, no de la categoría. Si va a trabajar, dígalo al cotizar.
Cuándo conviene el helicóptero
Por debajo de unos doscientos kilómetros el helicóptero suele ganar, y no por velocidad sino por dónde puede aterrizar: un helipuerto en la ciudad ahorra los dos trayectos por carretera que un aeropuerto obliga a hacer. De Ciudad de México a Valle de Bravo o a Cuernavaca la diferencia se mide en horas, no en minutos.
Por encima de esa distancia se invierte. El helicóptero vuela más despacio, tiene menos autonomía y depende mucho más del tiempo meteorológico, así que el jet ligero recupera la ventaja aunque haya que sumar el trayecto hasta el aeropuerto.
¿Listo para una cifra?
Elija origen, destino y cuántos viajan, y le damos una orientación al momento.
Preparar una solicitud